Creí ser capaz de perdonarte
pero en cuanto te tuve en frente
me inundo el dolor del afecto,
quema tu mirada indiferente
arde tu actitud prepotente.
Sin lograr dominar lo que siento,
aún sabiendote culpable,
no deseo tenerte cerca
aún no cesa el resentimiento:
Hoy te detesto
y sin embargo,
no te odio tanto
como me odio cuando tu voz lejana
sobresalta un corazón traicionero en mi pecho.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario